
Ingredientes: una maestra, treinta alumnos, polvo de tiza (a gusto), un borrador. Preparación: se coloca la maestra en un aula, se revuelve con los chicos que no paran de hablar, la maestra que se enoja y acerca el dedo índice a los labios, lo ubica de forma vertical, sacude la otra mano y repite: la lechuza la lechuza hace sh hace sh todos calladitos como la lechuza que hace sh que hace sh. Una vez bien mezclada la masa, al ver la maestra que los alumnos no se callan, procede a tomar el borrador, lo golpea en el pizarrón, grita una vez: “chicos, ¡hagan silencio!”, les pregunta: “chicos, ¿en qué idioma les hablo? ¿en chino? ¡les dije que hagan silencio!”, los chicos que no entienden, los chinos tampoco, el borrador que sigue golpeando el pizarrón, el polvo de tiza que cae sobre el piso, la maestra que insiste: “¿qué se piensan, que esto es una cancha de fútbol?”. Cuando la mezcla adquiere forma consistente, se la lleva al horno, de repente se hace silencio y, entonces, para romper el hielo, se grita bien fuerte: “¡honor y gratitud, al gran Sarmiento!”.